
En 1999 se estrenó una película de bajo presupuesto cuyo título era "The Blair Witch Project" (El Proyecto de la bruja de Blair, en español). El desmesurado éxito de dicha película no fue producto ni de su cartel de actores (todos anónimos) ni de un presupuesto desorbitado (fue de unos 35.000 dólares).
Antes del estreno se llevó a cabo un increible trabajo de márketing viral, incluyendo webs falsas, reportajes en televisión inventándose la leyenda urbana de la bruja de Blair, cartéles de búsqueda de los actores supuestamente desaparecidos, y el uso del boca-oreja para hacer creer que todo era real.
En determinado momento, se filtró la información de que se había encontrado una cámara con una grabación de los tres desaparecidos y lo que había sido de ellos, y de que dicha grabación sería proyectada en los cines como un reportaje. Con la complicidad de webs especializadas, blogs de cine e incluso los medios de difusión masiva, la leyenda de la autenticidad del reportaje duró hasta su estreno y bastante despues, con espectadores saliendo de las salas convencidos de que lo que habían visto era real.
El resultado de toda esta campaña es que a fecha de hoy, El Proyecto de la Bruja de Blair ostenta el record de la mayor recaudación neta de una película en toda la historia, y figura en todos los registros como una de las campañas de márketing viral más brillantes.

